Como habréis visto he vuelto a cambiar la imagen del blog, es que no me convencía la otra. y esta me gustaba más... Leed bien este capitulo porque es el ultimo de esta historia. Tengo que decir que yo también la extrañaré... Espero que os guste!
En una ciudad
varios años después…
-Creo que deberíamos volver a visitar a Alex.
-Cielo tranquilízate, fuimos la semana pasada a
verla no podemos ir tan a menudo. Además ya viste que esta bien y Mar también.
No tienes por qué preocuparte Emily.
-Esta bien, pero llámame Em te lo he dicho cien
veces Alan –mirando con cara de enfado-. ¿Y Ángela? Debería estar a punto de
llegar, con Dayana y Ruth.
-¿Y Leo, Jon y Ashley que? ¿Los dejamos fuera?
-¡Es verdad! Leo sigue con Dayana ¿no?
-Sí, y antes de que me lo preguntes, Ángela sigue
con Jon, sí.
-Vale, solo quería asegurarme para no decir algo
inapropiado.
Cinco
minutos más tarde entran todos lo que faltaban por la puerta, felices de seguir
unidos, aunque sea por una amiga muy lejana.
En un
pueblecito de Alemania el mismo día a la misma hora…
-Entonces él me dijo: Te quiero.
Yo me asuste mucho no supe reaccionar y me escondí. Él espero, primero días
luego semanas y finalmente meses pero yo nunca le di una respuesta. Fue el amor
de mi vida y yo le deje escapar.
-¿Te arrepientes?
-No cariño, sino tú no estarías
aquí –le da un beso-. Además ya sabes cuanto quiero a papa. Que seguramente
estará a punto de llegar.
-¿¡Y luego iremos a ver al tío?!
-Claro, Mar.
-¿Mama el tío Charly y Emma
vendrán también? ¿Y su hijo? Perdón, ¿Mi primo? –Ella asiente-.
¡Bien! ¡Voy a vestirme!
Sonríe. Es increíble lo
diferentes e iguales que son. Mar tiene los ojos azules como su padre y el pelo
oscuro y Alex los tiene marrones, casi negros y es morena. ¿Desde cuando tiene
los ojos negros? Se pregunta Alex, hace como que no esta al tanto pero lo sabe
de sobras. Fue cuando perdió el amor. Aunque luego encontró otro tipo de amor
más pequeño, más fuerte, ese tipo de amor que no se rompe ni cuando lo sierras. Y la causante fue Mar, su hija.
-¡Mama, me pongo el vestido verde
o el negro! ¡Quiero estar guapa! -grita desde arriba.
-El azul.
-¡No me gusta! ¡Me pondré el
negro!
-Vale -Suspira.
-Hola, Alex.
-Ah hola. Te íbamos a ver, esta
muy entusiasmada.
-¿Y tu no?
-Ya sabes lo que siento. Tú
decidiste quedarte solo, Jack. Espera en el salón, se esta cambiando. Quería
ponerse guapa –pone los ojos en blanco-.
-¡Ya estoy, mama! ¿Ha venido papa
ya?
-No cariño esta aquí el tío Jack.
Se oyen unos pasos rápidos por el
piso de arriba y a la chiquitina bajando muy rápido con el vestido azul por las
escaleras.
-¡Oh dios mio! ¡Que alguien me
despierte estoy viendo un ángel! –se oyen unas risitas.
-No tío Jack, soy yo.
-No, no. Yo veo a un ángel y le
voy a hacer tantas cosquillas que me suplicara de rodillas.
-¡No, no, no! ¡Por favor
cosquillas no! Soy una señorita –levanta la cabeza y se pone recta- a las
señoritas no se les hacen cosquillas.
-Perdone usted, señorita Mar. No
quería molestarla en asuntos tan poco irrelevantes.
Ella sonríe, una sonrisa sincera,
que demuestra lo mucho que le quiere. Que demuestra que no dejara que su madre
se distancie. Que demuestra que, ella y su madre, no son tan diferentes. Que su
padre, aquel que su madre conoció el primer día de instituto aquí en
Alemania, no era el adecuado, pero al fin y al cabo todo tiene su razón, puede
que si Alex y Jack si hubieran salido juntos se hubieran separado,
puede que se hubieran llevado mal con el tiempo, puede que no todo hubiera
salido perfecto o puede que hubieran seguido juntos, que se hubieran llevado
bien y que todo hubiera salido perfecto. Pero solo puede y así, de esta
manera, hay algo que los une y que no dejara que se distancien jamás.








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